
Palabras de la autora.
Toda semejanza con la realidad es solo coincidencia. Esta historia ha sido escrita con la intención que los jóvenes tomen conciencia del peligro que corren tras la pantalla de un Chat. Tal vez encuentren personas bien intencionadas que solo desean ahuyentar su soledad, con los amigos del Chat, pero las personas mal intencionadas son las que se aprovechan. Por eso no esta demás aplicar el consejo bíblico citado en Proverbios 14:15 nos dice: "Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos" Quien mejor que Jehová para guiarnos. Él sólo desea lo mejor para nosotros. Proverbios 3:5 dice: “Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento" Los Testigos de Jehová gustosamente le ayudaran a saber más de nuestro amoroso padre celestial conduciendo estudios bíblicos gratuitos en su propia casa. Anímese a hablarles cuando visiten su hogar.
Salvaguarda tu corazón
Caminaba por las calles sin rumbo, su pelo estaba mal cortado parecía un joven, era muy bonita, tenia una delgadez extrema, estaba angustiada, y hambrienta. No sabía donde ir, tenia 16 años. Vestía ropa masculina y unos zapatos que le quedaban grandes, eran de hombre. Las personas pasaban a su lado indiferente. Pasaron unas jóvenes de su edad, se volvieron a mirarla y cuchicheaban despreciativas. Las miró con hondo pesar, ella también fue como esas niñas, pero ahora se sentía muerta en vida. Pero veamos cómo pudo una niña como Adriana llegar a tan lamentable estado. Retrocedamos más o menos 1 año. Ella había conocido a Rubén en un Chat, y empezaron a tener correspondencia por el ciber. Rubén era mayor por diez años, pero a ella no le importaba, era su ciber-novia. Se quedaba hasta tarde conversando con el, descuidó sus estudios. Su madre no sabía qué hacer, ya no quería ir a las reuniones de la congregación. Deseaba estar las 24 horas con él, y no le importaba nada más que él. Hasta que su madre cansada, cortó el Internet. Lo pusieron para que le ayudara en sus estudios, pero ella no lo usaba para estudiar, solo para chatear.
-Despierta cariño, tienes que ir a estudiar. Tu padre ya se va. Apúrate para que te vaya a dejar.
-Esta bien, ya voy, ya voy -. Así todas las mañanas. A mamá le costaba sacarla de la cama, y su padre la molestaba por la demora de su hija.
Pasaron unas semanas, llegando tarde a casa. Ese día su mamá la esperaba.
-¿Qué pasa mamá, no fuiste a la congregación? Estoy tan cansada –dijo la niña dejándose caer en el sillón–. La profe me dejó para que limpiara la sala.
La madre no aguanto más y perdió la paciencia. Alzando la mano la dejo caer en la mejilla de su hija, le dio tan fuerte que la chica casi cae. Se levanto para salir.
-Esto debí de haberlo hecho antes -le dijo, y tomándola de un brazo la obligo a sentarse. “Siéntate, ¿por que me mientes? ¿no sabes de dónde vengo? Hace más de una semana que faltas al colegio. La profesora me mostró las justificaciones que yo no he firmado, y estaban con una firma muy parecida a la mía, ¿qué pasa contigo? Siempre te hemos tratado bien, nada te falta, eres nuestra única hija, ¿por qué nos pagas así?”
La madre ya no podía soportar más y rompió a llorar desahogando su frustración. Ella era una buena cristiana, ¿por que su hija salió así?. Jamás le dieron mal ejemplo.
- “¡Me has golpeado! ¡No te lo voy a perdonar nunca mamá!”. Y salió corriendo a su cuarto, dejando a su madre desolada.
Esa noche, mientras todos dormían, ella abandonó la casa. Sabía donde sus padres guardaban el dinero, y sacó lo necesario para viajar a la capital en busca de su amor. Tenía su número de celular. Su madre en la mañana cuando se enteró, no podía creer que su hija fuera capaz de hacerle esto. Oró con fervor, porque ella la amaba mucho. Tal vez la había consentido de más. Su hija no era así. Antes era dócil, sumisa. “¿Que pudo hacerla cambiar tanto?”, se preguntaba. Pero veamos: ¿Qué paso con su hija? Iba en un bus rumbo a la capital. Sentía vértigo en el vientre de pura emoción. Él la iba a esperar, se lo aseguró. Al llegar a destino, lo buscó con la vista pero no había nadie parecido a la foto que llevaba. Lo llamó. Contestó una mujer diciendo que dejara en paz a su esposo. "Debo de haberme equivocado de numero", se dijo. Volvió a llamar, esta vez contesto él. "Espera un poco, voy en camino. No te muevas de allí", le decía Rubén. Se sentó, sintió miedo. Habían muchos sospechosos que la miraban. "Por favor apúrate”, se decía. Al rato vio un hombre que se parecía a la foto, se acercaba, pero...
-¡Hola! Tú eres Adriana, ¿verdad? -se parecía, pero era mucho mas mayor, y gordo.
-¡Si! ¿y usted es Rubén? -le sonrió. Se sentía atemorizada, pero trató de aparentar tranquilidad. Igual se le notaba el nerviosismo. Ese hombre era un total desconocido, como pudo haber sido tan tonta se dijo.
-¡Ven, sígueme! -y lo siguió- “Tú presencia aquí me puede traer muchos problemas, eres menor de edad.”
-Pero usted me dijo que me viniera si tenia problemas, ¿recuerda?
-Si, pero no pensé que lo harías. Eres mas joven que en la foto. -Adriana pensó "y tu mucho mas viejo", pero no lo dijo. Se limitó a mantenerse en silencio.
–Mira, hay cosas que no sabes de mí. Yo estoy casado, tengo un hijo de tu misma edad, también se llama Rubén. Le dije a mi esposa que eres una sobrina que viene del norte, así que dime tío, ¿me entiendes? Y con mi hijo mucho cuidado. -la miro amenazador.
-¿Por qué me engañó? Yo confié, fueron cuatro meses.
-¡Vamos, ya cállate! Solo estarás una semana en mi casa. Te buscaré otro lugar donde vivir. No quiero que me arresten, soy un hombre respetable.
Adriana tenía ganas de llorar, pero sentía sus ojos secos. Una angustia tan grande le apretaba el corazón. "Dios mió, cómo pude ser tan ciega. Por qué no presentí el peligro", se decía. Él paró el auto en las afuera y la miro con deseo.
-¡Eres linda!, -le dijo- Seguiremos en secreto, nadie se dará cuenta, mi señora trabaja -intentó tocarla.
-¡No se atreva a tocarme! Lo demandare.
Se bajó corriendo del auto, y siguió corriendo sin parar. Solo pudo traer su mochila. Se volvió y vio asombrada cómo el hombre la dejaba abandonada allí. Su sueño de amor se esfumó y dio paso a una pesadilla de la cual deseaba despertar y encontrarse en su tibia y confortable camita. Ya estaba anocheciendo y hacia frió. Lloró, lloró mucho hasta que le dio hipo. Vio una casa y se dirigió a ella. Sentía música como si hubiera una fiesta. Le abrió un hombre joven, le dijo “pasa”, sin preguntarle quién era. Al entrar vio mujeres y hombres revolcándose en el suelo drogados, semi- desnudos. El hombre que le abrió, dijo “Esta es mía, yo la vi primero”. Una chica la tomó de la mano y se la llevo.
-¿De dónde saliste, monada?, ¿quieres un poco? -Le ofreció hierba- ¿o prefieres la pasta?
Ella jamás se había drogado. Recordó a sus padres. “¡No, no puedo hacer eso!” -entró un muchacho y otro. Se sintió morir. Vio las malas intenciones en sus rostros. A la mañana siguiente se sentía muy mal. La drogaron, por eso no recuerda con claridad lo sucedido. Estaba deshonrada. Al cabo de cuatro días pudo escapar. No tenia donde ir. Le robaron todo lo que traía, el poco dinero. No sabía dónde se encontraba. Se puso a hacer “dedo”, a fin de que la condujeran a una comisaría, pero no era su día. Cayó en las redes de unos degenerados. Seis meses después logro escapar vestida de hombre. Se cortó el pelo ella misma, así la encontramos en la calle. Se sentía tan mal. Vio a dos jóvenes que venían. Era día sábado, y esos jóvenes eran testigos de Jehová. Se sintió tan avergonzada. Su cabellera que era su orgullo, ahora estaba sucia y corto el pelo. Los testigos andaban predicando. Oró en silencio: "Jehová, por favor ayúdame. Muéstrame favor. Ve mi dolor, no me abandones". Temblaba. Un sudor frió cubría su cuerpo. “Permíteme que pueda ver a mis padres, por favor Dios mió. Me arrepiento de todo. Por favor, que no pasen de largo.” Agachó la cabeza, para ocultar sus lagrimas.
-¡Hola! ¿Podemos ayudarte? ¿te sientes bien? ¿Como te llamas? -eso ultimo lo escucho como de lejos y ya no supo más. Cuando despertó estaba en un hospital, y los jóvenes aún estaban con ella. Hizo una oración de gratitud a Dios por haberla escuchado. Dio todos sus datos, y al día siguiente pudo ver a sus padres que lloraban de alegría por haberla recuperado.
-¡Perdóname mamita, perdóname!, -su madre lloraba-
-Mamá, léeme la Biblia como cuando era pequeña por favor. -La mamá sollozando se la leía.
Era un consuelo para Adriana saber que su madre la buscó siempre. En los diarios, en los metros estaba su imagen, y ella no podía saberlo porque estuvo siempre encerrada. Y como en las fotos mostraba una carita limpia y angelical, nada que ver con la cara que ella mostraba en la noche. Pero todo eso quedo atrás, su madre le leía la Biblia, y ella escuchaba como cuando era niña. Proverbios 4:23 "Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedente de él son las fuentes de la vida”. Isaías 1:18 "Vengan, pues, y enderecemos los asuntos entre nosotros -dice Jehová- Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aún como la lana"
-Hijita, Jehová perdona en gran manera.
-Lo sé mamita. Quiero bautizarme y dedicar lo que me quede de vida a servirle. Sé que me perdonó, por que te encontré. Y cuando muera, Jesús se acordara de mí y me llamará, y viviré sana en un paraíso. Ahí si encontraré la verdadera felicidad. Salmos 37:29 "Los justos mismos poseerán la tierra y residirán para siempre sobre ella".
Lograron encontrar y desbaratar la casa donde pasó los ocho meses. Era un lugar clandestino de filmaciones pornográficas donde estaban secuestradas otras niñas como ella. Casi un año de sufrimiento la dejaron al borde de la locura. El cariño y amor de sus padres y hermanos espirituales la animaban a seguir adelante a la madurez cristiana. Aún estaba en tratamiento, pero sabía que Dios Todopoderoso la tenía firmemente asida de su mano.
Isaías 41:10 dice "No tengas miedo porque estoy contigo. No mires por todos lados, porque soy tu Dios. Yo ciertamente te fortificaré. Yo cierta y verdaderamente te ayudaré, Sí, yo verdaderamente te mantendré firmemente asido con mi diestra de justicia." Ella, que aprendió con mucho dolor que no debemos soltarnos de la mano de Jehová nunca, sabía que todas esas personas estaban contra Jehová y serán destruidas. Salmos 37:9 dice "Porque los malhechores mismos serán cortados pero los que esperan en Jehová son los que poseerán la tierra”. 10,11 “Y solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz”.
FIN
Rosmeli Am
27/03/05
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