Domingo, Septiembre 05, 2010
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Puede que hoy estés triste

Puede que sintás no poder más

Pero siempre habrá alguien a tú lado

Sin importar las barreras

Sin importar los abismos

Sin importar las fronteras

 

Podés pensar que estás solo

Quizá que no vale la pena ya

Que de luchar estás cansado

Que intentarlo se ha acabado

Que el tiempo se ha terminado

 

Pero regresa a Jehová

Quien te vuelve a recordar

Que está de nuevo a tu lado

Y que aunque vos te cansés

Él aún no se ha cansado

 

Para no alargar mi gesto

He querido resumir

En un humilde soneto

Lo que acabo de decir

 

 

 

TOMÁS HIDALGO
 
 

Siento ser débil en mi melodía,

Siento que ya he perdido hasta mi mente

Yo necesito ver un nuevo día

Menester es hallar a quien me oriente.

 

En silencio padezco mi dolencia

Siento por este mundo mi repudio

Callo aunque sea grande mi carencia

Voy solo y siento que estalló el Vesubio

 

No me hace gracia verte reducido

Se que no será fácil convencerte

De reconocer que así estás perdido

 

No cederé en mis ansias de tenerte

No pienses que estarás en el olvido

Lucharé siempre para retenerte

 

TOMÁS HIDALGO

 

 

A mi Hija, Damita

Hay sueños anhelados que muchas veces
no se dan como esperamos.
Metas que ansiamos alcanzar
Y que por alguna mosca en el ungüento,
Habrá que ajustar a nuevas realidades.

Lo que importa es no dejar de avanzar
pese a las piedras y espinas del camino.
Un anhelo amado, hondamente arraigado
en el corazón, era seguir a tu lado
de casa en casa, de pueblo en pueblo:
Ayer te llevaba en brazos
en este feliz ministerio,
mientras te cantaba “Servicio Gozoso”.(*)
Hoy sola te abres camino y te aferras,
determinada y sonriente,
a la mejor carrera por la que puedas optar:
el Precursorado.

Dicen que el saber no ocupa lugar,
y siempre podrás seguir aprendiendo
cosas nuevas que te sirvan en la vida,
asegurándote de hacer de lo sagrado el eje principal.

Nunca estás sola, aún  si no ves  a nadie
a tu lado al andar.
Los ángeles son segadores
y nosotros, motitas de polvo,
de Dios somos colaboradores.
No podré ser tu compañera de precursorado,
estas espinas no me dejan caminar…
pero tienes al compañero mejor, Él te dice:
“No tengas miedo, porque estoy contigo.”
(Isaías 41:10)
Pónlo siempre al frente, y ve tú atrás,
sigue fiel y sumisa a  Su voluntad
y como Jeremías podrás decir:
“Jehová estuvo conmigo
como un terrible poderoso. “
(Jeremías 20:11)
Y Él te asignará paz.
(Salmo 29:11)

Pon las manos al arado, amada hija,
y nunca mires atrás.
Nada hay en este sistema que
podría compararse jamás
con el bendito privilegio de dar a conocer el
Nombre del Dios Excelso, nuestro Padre,
Refugio, Fuerza y Amigo: Jehová.
Defenderlo de falsas acusaciones,
es un honor muy grande
otorgado a frágiles vasos de barro…
salvaguarda siempre ese tesoro
“teniendo calzados los pies con el equipo
de las buenas nuevas de la paz.”
(Efesios 6:15)

Hay vidas envueltas, sé generosa en tu dar,
deja que tomen de tus manos
semillas de la verdad,
acompañadas de genuino amor,
velando por su bienestar.
Haz con cariño y celo tu trabajo…
y Jehová lo hará crecer.
No hay gozo más profundo…ya lo verás.

Que el Dios que da esperanza bendiga
tu precursorado con gozo y paz.
(Romanos 15:13)

En breve, el Paraíso que hoy anuncias
será una gloriosa y tangible realidad…
¡Tienes que estar allí!…
Sirve con amor cada día y Jehová
en su amorosa bondad, verá que sea así.

Siempre a tu lado, con amor

Mamá
(Dáleth)
01-09-08

(*) Cántico 130

 

El cóndor peregrino, venido de las cumbres del altiplano,
de los confines incaicos, planeando sobre el río de la Plata,
posó su poderosa vista sobre una hermosa flor silvestre.

Con círculos perfectos planeó en bajada sin desviar su vista.
Con delicada suavidad cogió la flor entre sus dedos,
Se dirigió al norte.  San Miguel, San Miguel de Tucumán.

Allí decidió un día formar un nido, lo pondría en la cumbre
de la montaña más alta, cerca del Altísimo, para servirle fiel.
La flor decidió seguirle y adornar su nido, tejido de tres cuerdas.

Una pequeña flor emplumada completó el nido, su hermoso lugar,
Y volaron los tres hacia lo alto, al encuentro de su Dios
Una sonrisa de aprobación recibieron como don precioso

Un día la flor se tornó en espinas, y ya no pudo acompañar
al cóndor ni a la pequeña flor, no pudo mas volar con ellos.
Sus lágrimas se volvieron miel, miel de espinas y de cardos.

Desde ese día el Águila Pater, nombró al cóndor, custodio de la flor.
La pequeña flor ha crecido y con sus pétalos abriga sus espinas
La llena de música y de lágrimas de oro, “estaremos juntos”.

Dicen que por las noches las alas del cóndor de llenan de miel,
y volando alto, las deja caer por todas partes, donde la distancia muere.
Las flores del campo se llenan de ellas y recobran el ánimo y sonríen.

Sobre la montaña se puede ver un nido lleno de espinas, plumas, miel y amor.

José Santos

2010

 
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