En un recodo del camino lo decidieron, alma mía.
El servicio a su Dios, su razón de existir sería.
Servir al prójimo, su encanto, su medio de vida y su manto.
Fue como vivir por anticipado, retozando como chiquillos
en el jardín perdido, su placer eterno con su Dueño, su intercambio de anillos .
¿Puede haber en el mundo, algo mejor?
¿Marchar siempre adelante, ser precursor?
Despreciaron esta vida, renegaron del mundo y sus anhelos.
“Que se los lleve el viento del Norte, que se marchen lejos, que emprendan, ya, el vuelo”
“Que sean desarraigados por el aliento del Poderoso”.
Solo mira pasar la corriente, flor perecedera, neblina mañanera.
No escuches su cantar profano, ni seduzca tu corazón, su engaño vano.
¿Puede haber en el mundo, algo mejor?
¿Marchar siempre adelante, ser precursor?
Tu gloria no se encuentra en este camino tortuoso, alma mía,
ni tu afán en las anchas avenidas del andar ruinoso.
Tu futuro hermoso está en las alturas del Poderoso,
bajo el abrigo protector de sus plumas remeras, y te guía.
Tu servicio es, a sus ojos, como manzanas primorosas,
talladas en piedra preciosa, ámbar de Meribá.
El agradecimiento de tu Dios, Jehová,
entalladura de oro, encajadura valiosa.
¿Puede haber en el mundo, algo mejor?
¿Marchar siempre adelante, ser precursor?
José Santos
Septiembre 2006
