Martes, Septiembre 07, 2010
Tag:consuelo

 

Hay muchos problemas alrededor.
Gracias a Jehová por protegernos.
Tan solo si miramos alrededor
Podemos ver tal problemática.
El tener dos amos tiene consecuencias
Podemos perder hasta nuestra vida.
El consuelo que nos da Jehová
Es de gran ayuda para nosotros
Si tan solo seguimos resistiendo.
Las tentaciones son muy grandes,
El impulso es muy fuerte,
Difícil de sobrellevar.
Nuestra conciencia se sobrepone
Nos hace pensar y resistir.
Es difícil pero tenemos una esperanza,
Una meta en la vida.
De las artimañas de Satanás,
Tan sutiles e inocentes,
Algo tan tierno puede parecer inocente,
Algo mínimo o pequeño,
Comienza como una flama,
Y llega ha ser todo un incendio
Tan aniquilante y destructivo.
Así de esa forma nuestras decisiones
Nosotros debemos de andar

 con mucho cuidado.
Más de lo debido en nuestra

 asociación mundanal,
Siempre poniéndonos en guardia,
Evitando las trampas de Satanás,
Llegar a ser seducidos por la hermosura
De un cerdo con una arracada en la nariz.
Sigamos siempre adelante
Aunque parezca injusto
Pero a la misma vez es lo justo
Hemos sido atropellados por la vida
Directa e indirectamente.
Podemos aprender de esas experiencias
Seguir adelante y valorar
Siempre realmente dando

 lo mejor de nosotros a
Aquellos que nos aprecian

y nos aman de todo corazón.
Esto es lo que pienso
¿Qué piensas tú de ello?

 

AMOR

 

 

De las profundidades de la angustia,
te yergues dificultosamente.
Elevas tus manos suplicantes hacia el cielo,
hacia tu hacedor.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.
¿Quién hay que conozca el fondo del pozo,
para que emita un parecer?
¿Quién ha estado alojado en lo mas profundo de la oscuridad,
para que comprenda tu dolor?
¡No hables, boca fácil!
No sabes lo que hiere tu lengua.
Es necedad opinar sobre lo que no se conoce.
Hay un tiempo para todo... ¿No es tu tiempo de callar?
Sabe que también se ama desde las profundidades.
Amor que duele, amor subterráneo.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.
“No tengas miedo... yo estoy contigo —dice tu Dios.
Toma mi mano y levántate una vez mas.”
Oh, amor subterráneo... Recuerda que el Altísimo te sostiene,
te toma entre Sus brazos y te acaricia.
Te mantiene adherido a Su corazón, con cuerdas de amor.
Aún hay ojos ansiosos entre tus hermanos, que lloran por ti,
que se iluminan cuando estás de regreso de la noche.
Deja que el cariño de tus socios te envuelva también,
Como prenda de vestir, como vestido de fiesta.
Corazones sinceros que se gozan con tu presencia.
Que te reciben con beso santo... por amarte tanto.
Corazones aplastados, por debajo de la tierra,
Amando a pedazos, esperando el día para sonreír.

José Santos
Octubre 2006

 
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